Había una vez en las montañas de Irlanda unos dragones muy grandes y muy fieros, que pusieron un huevo, los dragones se pusieron muy contentos. Mamá dragón lo cuidaba como mucho cariño. Al cabo de 2 meses, el huevo eclosionó y de él salió un dragonete muy peludo. Los padres al verlo se impresionaron al ver que su hijo era tan peludo y no le conseguían ver la cara.
A lo largo de los meses el dragón fue creciendo y con el su pelo.
Cuando llegó su cumpleaños los padres le dijeron que ya estaba listo para abandonar la cueva. El dragón se despidió de ellos y se fue volando. El dragón estaba triste porque había abandonado la cueva, estaba solo y no sabía donde ir.
Volando, volando se encontró una dragona muy guapa y le gustó mucho su larga melena, la dragona se lo llevó a su cueva.
Vivieron felices y comieron perdices.
Joel Garcia Ormaechea 4t
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